SALVAGUARDAR LA DEMOCRACIA Y LA SALUD (Nota de Opinion)

Por: Waldo Vargas Reyes

(RK 93 KOLLASUYO) La historia contemporánea nos ha demostrado que las sociedades autoritarias han fracasado y las que han logrado construir instituciones democráticas, es decir, instituciones que, entre otras cosas, permiten enfrentar a quienes detentan el poder cuando estos están haciendo un abuso de ese poder para su propio beneficio, han sido sociedades más exitosas.

Bolivia se encuentra en un limbo democrático, sin una presidenta o presidente electo y con una sociedad polarizada política, territorial y cultural. En noviembre de 2019 se instaló un gobierno interino, encargado de organizar elecciones democráticas y transparentes lo antes posible. Sin embargo, el rumbo y el objeto del mismo cambio porque las elecciones se programaron primero para marzo, luego, a causa de la pandemia del COVID-19 se postergó hasta mayo, luego septiembre; y, ahora, las elecciones están fijadas para el 18 de octubre de 2020 de manera indefectible y será un gran desafío.

Ahora bien, y a pesar de que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) levantó este domingo la bandera a los ocho partidos políticos para que inicien su campaña electoral exigiendo medidas de bioseguridad para evitar la propagación de la Covid-19, se pudo observar que las y los candidatos presidenciales y militantes llevaban barbijos, pero el distanciamiento físico quedó en segundo plano.

En consecuencia, con la intensión de salvaguardar la democracia y la salud, debemos comprender que si bien las elecciones son la oportunidad para que el pueblo confirme, suprima y reemplace a un representante electo o gobierno, la decisión y el cuidado de la salud está en sus manos y reflejar su voto en base a las propuestas de las y los candidatos y no sea por la carita o simpatía personal. De ahí, que el gobierno transitorio como las autoridades electorales deben ofrecer vías claras que guíen el proceso electoral como la confiabilidad, la certidumbre y transparencia.

Por lo tanto, tomando las sugerencias de la economista Lykke E. Andersen, sobre cómo organizar la jornada electoral para minimizar el riesgo de contagio, se debe utilizar para la votación el aire libre que en espacios cerrados y mal ventilados; donde las mesas electorales deben ubicarse en patios o canchas de fútbol para mantener el distanciamiento físico y recibir alcohol o gel desinfectante para desinfectarse las manos antes y después de emitir su voto. Las personas más vulnerables de 50 años o más y mujeres embarazadas, deberían votar primero es decir de 8 a 10 de la mañana y de acuerdo a la edad establecer horarios para que los últimos en votar sean los jóvenes de 18 a 20 años.

Si bien el riesgo para los electores es mínimo siempre que cumplan con las medidas de distanciamiento físico, barbijos y limpieza de manos, el riesgo para los jurados electorales es significativo, ya que estarán cerca de cientos de personas diferentes durante todo el día. Por lo que éstos, deberían ser los más jóvenes y saludables menores de 30 años y excusarse las mujeres embarazadas o si tienen alguna de las condiciones médicas subyacentes que se sabe que agravan el COVID-19 (obesidad, diabetes, hipertensión, cáncer, asma, etc.), o si se sienten enfermos.

Esto ayudaría a asegurar la menor circulación de virus posible durante la jornada electoral y, por lo tanto, reduciría el riesgo.

Pueblos del Sur, 7 de septiembre de 2020

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *